La responsabilidad

RESPONSABILIDAD: Una amiga aburrida transformada en la mejor aliada

Celina Monti – Ana Paula Vicente
VI Promoción 2008/2011

No hace tanto creía que la responsabilidad era un rollo, que ser responsable equivalía a hacer siempre lo que toca, es decir, lo que la sociedad espera de mí, una mujer de 32 años que pretende ser adulta… o como diría mi madre: Mira lo responsable que es tu hermana mayor, una mujer trabajadora, buena esposa y madre entregada a sus hijos que es capaz de mantener su casa ordenada y limpia siempre. ¿Perdón? Pues sí, ¡eso creía yo que era la responsabilidad!
Tuve la suerte de toparme con la Gestalt y, entre muchas otras cosas, descubrí la responsabilidad desde la perspectiva gestáltica y aparqué la de mi madre. Y así fue como asumí que mi responsabilidad es mía y que puedo gestionarla como yo responsablemente desee, y no como indiquen ciertos parámetros de la sociedad. Vamos por partes….

Somos responsables de nosotros mismos querámoslo o no. La terapia gestalt acentúa la conciencia de esta realidad con una permanente invitación a que nos responsabilicemos de lo que hacemos, sentimos, pensamos, evitamos, deseamos, inhibimos, etc.

Decía Perls:
Entonces, ser responsable significa tomar las riendas de mis propias acciones y aceptar mis sentimientos. El frustrarse con exigencias de ser distinto de lo que cada uno es, sólo nos lleva a sensaciones de tensión, inadecuación y vergüenza. Nos ponemos tensos para representar roles y dar una apariencia aceptable frente a los demás, para evitar cualquier tipo de sentimiento que nos sea doloroso o juzguemos de inadecuado. Y toda la energía que gastamos en negarnos, en ocultarnos, en evitar situaciones o aspectos de nuestra personalidad, es una energía que puede utilizarse en vivir la vida y la experiencia tal y como va surgiendo, con presencia, responsabilidad y firmeza.
Ser responsable no significa decirnos a nosotros mismos cómo “deberíamos” actuar o sentir, sino asumir nuestro propio poder de decisión en cada elección, aceptando también las consecuencias de éstas. Yo respondo por mí es la esencia de la responsabilidad.

De hecho, el “deber”, cuando es vivenciado como una obligación, es una instancia de responsabilidad desheredada; “mi sentido del deber hace que yo….” ha tomado el lugar de “yo elijo”. Decir “me gustaría ir al cine contigo, pero no puedo porque tengo que estudiar” es bien diferente de decir “me gustaría ir al cine contigo y elijo quedarme a estudiar”. Con este simple cambio la persona se hace responsable de su decisión y no le echa la culpa al estudio. Efectivamente, hay una elección de la cual me responsabilizo.

En el fondo, estamos donde queremos estar, estamos haciendo lo que queremos hacer, aun cuando equivalga a una tragedia aparente. Incluso yo, cuando descartaba la responsabilidad por aburrida, era responsable. Si podemos descubrir nuestra libertad dentro de nuestra esclavitud, también podemos descubrir nuestra alegría esencial bajo la cubierta de la victimización. Casi todas las técnicas de la Terapia Gestalt pueden entenderse, en mayor o menor medida, como la cristalización particular de la prescripción: hazte responsable, vivénciate como el agente de tus acciones.

La responsabilidad es la solución y no el problema.

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