Amar al otro sin adueñarse de él

Patricia Aliu Navarro
Fundadora/Directora de Gestalt Mediterráneo

¿Cuántas veces hemos dicho – y hemos oído decir- “Yo amo a… y no puedo vivir sin él/ella”? Muchísimas veces.

Tal vez el tema del amor es el más aludido, a través de los tiempos y por todas las culturas, porque es básico para la subsistencia del ser humano.

Efectivamente, las personas nos morimos literalmente si no tenemos amor. Existe un síndrome conocido como “hospitalismo” que define la causa de la muerte de los niños recién nacidos que, aún siendo alimentados y abrigados, al no tener contacto amoroso, mueren.
Tal es el grado de nuestra dependencia con el Amor. Vincularnos con el amor no es solo recibirlo: basta que alguien pueda recibir el nuestro, aunque sea en nuestra fantasía, para que ya sea suficiente combustible para que funcionemos humanamente. Dicho de otra forma: el amor es el combustible de un ser humano, más amplio aún, de cualquier ser viviente.

Ahora bien: si es tan imprescindible para que funcionemos, como evitar la tendencia lógica de querer poseer a ese “objetor de amor” que, como hemos visto, no solo es proveedor en términos de darlo sino también lo es porque recibe?
Es algo muy difícil, por cierto: Necesito amor para vivir, pero además quiero que sea ese/a quien me lo dé o quien me lo reciba; me niego a recibirlo/darlo de otro/a… Y con estas dos condiciones ya tenemos lo necesario para un dolor seguro, si no se cumplieran.

¿Puedo tener amor? Probablemente si. ¿Puedo tenerlo de quien yo quiero y como yo quiero?. No siempre y es entonces cuando surge nuestra necesidad de “poseer” al otro. Si lo poseo, si logro que de alguna manera sienta que me pertenece, entonces irse lo hará sentirse en falta; luego se quedará. Y así comienza el camino de la manipulación propia y ajena. Y la incertidumbre. Y los celos. Y más…
De esta manera: ¿he calmado mi necesidad de amor? No. Siempre estaré dudosa de tenerlo. Lo que he hecho ha sido calmar mi miedo….el mismo miedo que ha puesto en marcha mi instinto de supervivencia, el que dice:- “cuidado que sin eso te mueres!”. Entonces surgen, los dolores, las frustraciones y una larga lista de sinsabores.
¿Como ir contra el instinto de supervivencia? Es una fuerza arrolladora que por definición, no entiende de lógica.

Pues bien: el instinto aparece porque hay miedo. Entonces habrá que calmar el miedo que lo despierta. El miedo no se calma con lógica ni cognitivamente sino con empatía y un lenguaje emocional. Y para dar eso, que también es amor, hace falta que aparezca un “otro” que acompañe pacientemente hasta que el miedo vaya amainando, el instinto se vaya calmando y la persona comprenda que es verdad que necesita amor, pero que aquel objeto no es necesariamente el único. (Ese Otro podemos ser nosotros mismos para con nosotros mismos…)

Cuando comprobamos, vivencialmente, que nuestra supervivencia no depende del otro, entonces podrá desaparecer “la necesidad de poseerlo” y con esa liberación se despeja el camino para tener Amor.
Es un amor sin pautas. Es un amor porque si. Es un amor que llamamos incondicional.

Es un amor muy difícil de conseguir y además nunca hay que confundirlo con sometimiento. Pero eso, amigo/a mío/a, es otro capítulo…

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