La Terapia Sistémica Constructivista

Andrea García Sención
III Promoción 2005/2008

Es una terapia que nos permite tener una mirada completa del individuo, se estudia como fue el proceso de construcción de su identidad y se evalúa a las personas que componen el sistema familiar…. Su objetivo es determinar, clarificar y abordar las dinámicas familiares conflictivas, disfuncionales o desestructuradas.
Cuando el funcionamiento familiar afecta, en mayor o menor medida, a lo que menciono anteriormente como “proceso de construcción de la identidad” de alguno de sus miembros, la persona vive con incertidumbre, pues a menudo duda de sí misma: de lo que es. Y también con angustia, pues al no tener claro lo que es, hace continuos esfuerzos para intentar ser lo que cree que debería ser.

Como en todas las terapias humanistas, no dirigimos a la familia, sino que la acompañamos y la apoyamos en su proceso de indagación, para que pueda reencontrarse con los valores que han sido dañados por los acontecimientos familiares.

Entonces el que pueda haber más conciencia en la dinámica familiar, permite que todos sus miembros armonicen su visión acerca de la estructura y funcionamiento de la familia, expresen los temores y creencias, y hagan explícito lo que cada uno pretende comunicar a los otros por medio de sus acciones, a veces perjudiciales para él mismo o para los demás.

Cada miembro del sistema familiar ocupa un lugar determinado en él y cumple unas funciones y responsabilidades específicas. La Terapia Familiar Sistémica permite descubrir y clarificar las alteraciones de la familia o de las vías de comunicación en la misma. También las repercusiones que eso está teniendo sobre cada uno de sus miembros. Observar los diferentes puntos de vista, permite que afloren nuevos matices de hechos traumáticos, relaciones conflictivas, instigaciones, alteraciones estructurales, la posible existencia de secretos familiares, etc.

En la terapia con adolescentes, el enfoque sistémico permite abordar cómo está asumiendo la familia el proceso de crecimiento y la construcción de la propia personalidad de los hijos, y cómo está llevándolo a cabo el propio adolescente. Cuando la familia no ha conseguido transmitir una identidad familiar positiva, y el adolescente no se siente apoyado por ellos, el proceso de creación de su personalidad individual se complica. La falta de referencias familiares válidas, puede desorientar al adolescente a la hora de buscar su identidad fuera del entorno familiar, pudiéndole llevar a asumir riesgos innecesarios.

En los conflictos de pareja, la Terapia Sistémica permite revisar los respectivos procesos de cada individuo, como se estructuro la y el funcionamiento de las familias de origen de cada parte, la solidez con que se ha construido la pareja, y cómo se han establecido las relaciones con el exterior, especialmente con las familias de origen.
El abordaje sistémico enriquece y aclara el origen de muchos de los conflictos emocionales. Algunos de ellos pueden proceder de situaciones que, aún siendo conflictivas o traumáticas, se han considerado una forma de funcionamiento normal dentro del ámbito familiar. Por ejemplo, si en la familia se ha vivido en un clima de violencia y ésta se ha banalizado, asumiéndose como algo normal, es muy probable que luego los hijos maltraten o reciban trato violento, sin ser muy conscientes de ello.

Abordar la historia familiar desde el enfoque sistémico, puede allanar el camino de la terapia individual.

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