En caso de problemas rompa la tapa
(La Resiliencia o como crecer desde la adversidad)

 

Patricia S. Aliu
Fundadora/Directora de GM

¿Por qué algunas personas pueden hacer frente a los contratiempos de la vida mientras otras se sienten superadas por el obstáculo más pequeño? ¿Cuál es el secreto que permite- al decir de A. Fores y J. Grane- recoger flores en el estiércol?

El milagro se llama RESILIENCIA, que es la capacidad de sobreponerse a las adversidades y resurgir fortalecido o transformado como la ostra que, defendiéndose del granito de arena segrega nácar y crea una perla.
La resiliencia no es invulnerabilidad; no es una respuesta inmediata a la adversidad, no es un atributo personal, no es un “apañarse”. Sobretodo no es negar el dolor ni olvidarlo porque lo que no se muestra destila veneno…

Más bien es un proceso de reconstrucción acompañado de una actitud benevolente consigo mismo. Así, cuando no puedo cambiar la situación, sí puedo cambiar la mirada: la catedral es la misma desde hace siglos pero puede verse desde diferentes ángulos y algunos son mejores que otros.

Escrito parece fácil pero no se trata de decirlo sino de sostenerlo frente a hechos concretos como falta de trabajo, pérdidas de status adquiridos, pérdida de independencia, pérdidas de amor…

Los que estamos en la tarea de ser acompañantes terapéuticos tenemos que estar entrenados en este tema, lo cual no significa que no padezcamos y suframos; de hecho no creo en buenos terapeutas que no tengan cicatrices emocionales.

Las personas tenemos una capacidad de sobrevivir mucho más amplia que lo que solemos creernos. Los límites de la misma los conocemos en la adversidad, no en la bonanza. Conocemos nuestra creatividad, nuestra resistencia, nuestro tesón, nuestros soportes cuando aparecen los obstáculos.

Y no es clamando al cielo que los problemas se evaporan. ¿Con qué contamos entonces para propiciar la resiliencia?

Primero con nuestra capacidad de plasmar el dolor mediante la palabra, el arte, el humor, la acción social. Es imprescindible ponerlo afuera.

Una vez expuesto y cuando nuestra rumiación interior ha decrecido, el segundo paso es desafiar nuestro ingenio para funcionar creativamente, esperando el éxito. Pero ¿y si éste no aparece…?

Entonces es el momento de recordar el siguiente párrafo:
Pregunta: ¿Quiénes han perdido más veces? ¿Los perdedores o los ganadores?
Respuesta: Los ganadores porque cada vez que perdieron lo siguieron intentando hasta lograr el éxito. El perdedor sólo pierde una vez.

El futuro no es un regalo, es una conquista y quienes creemos en ello trabajamos para que cada persona sea el guionista y protagonista de su propia historia. También creemos que la salud se contagia tanto como la enfermedad y en ese caso, contagiémonos de resiliencia que nos vendrá muy bien. Por eso quiero compartir contigo una historia. Si la conoces, compártela con otro. Si no la conoces yo la comparto contigo:

Había una vez una joven muy molesta con la vida porque cada vez que solucionaba un problema, otro aparecía, casi como una burla del destino. Su humor iba empeorando cada vez más. Un día, su padre le pidió que trajese tres cacerolas con agua, un huevo, una zanahoria y un grano de café.

Puso cada ingrediente en cada cacerola y éstas las puso al fuego. Pasados unos minutos pidió a su hija que observara lo que había ocurrido. El huevo, frágil en un principio, se había endurecido. La zanahoria, por el contrario, dura al principio, se había reblandecido. Pero el grano de café estaba igual y además….había transformado al agua!

Y el padre preguntó a su hija lo que hoy yo te pregunto a ti: ¿cómo quieres ser tú frente a las adversidades? ¿como el huevo que se endurece? ¿como la zanahoria que se ablanda? o ¿como el grano de café que transforma lo que le rodea…?

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